Los últimos días de 2017

He tenido esto un poco abandonado. Este ha sido un año muy ocupado para mí, y todo parece indicar que el 2018 también lo será, así que tal vez esto siga abandonado un año más.

De cualquier modo, gracias a WordPress por servir de plataforma para que esto continúe con vida (de algún modo) y gracias a las personas que han leído el blog o han comentado, pese a que no haya publicado casi nada este año.

Estoy pasando el fin de año bastante bien, acompañada de personas agradables, un poco enferma pero qué importa, si yo estoy feliz de todas maneras. Espero que ustedes también lo estén pasando muy bien, y si no, aunque suene muy cliché (pero es cierto por una parte), el 2018 será mejor.

Por estas épocas del año creaba en 2011 mi primer blog en WordPress, así que, haciendo memoria de esa fecha y aprovechando las fiestas de fin de año…

Que vivan los blogs, que me han acompañado con los desayunos, viajes, con alguna serie o película de fondo, con mis amigos, con mis cumpleaños y con mucho más en estos 6 años (¡y gratis!)

Gracias a todos, si quieren verificar que sigo viva en algún otro momento después de este post, pueden hacerlo en @scientiamar (en Twitter).

-Persemove

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Libros y blogs

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Mucha gente desde que inicié esto de los blogs personales (especialmente desde que dejé de publicar constantemente) dice que debería publicar más seguido.

En mi cabeza los blogs y los libros tienen una relación más allá de que ambos usan la comunicación escrita. Ambos son mis hobbies; disfruto de publicar posts y disfruto de la lectura.

¿Qué quiero decir con esto?

Yo leo cuando me apetece, cuando tengo ganas. Si no quiero, no lo hago; dejaría de ser un hobby y pasaría a ser una obligación.

Lo mismo pasa con el blog y con publicar entradas. En 2015 (para aquellos que leen mi blog desde esos tiempos) publicaba más seguido, sí, y paré. Mucha gente se preguntaba porque dejé de publicar, y aunque yo tampoco supe explicarme en ese entonces, hoy puedo decir que fue porque empecé a sentirme obligada a publicar contenido, y eso es algo que me desagrada por completo.

Así que esta es como una pequeña nota por si dejo de publicar seguido en lo que resta del año, porque hoy me apetece escribir (así como me ha pasado días anteriores), pero tal vez mañana me sienta agobiada y ya no lo haga.

-M.

Cicatrices y pensamientos

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Todos tenemos cicatrices. Tómense lo que he dicho como quieran; si quieren literal, como la cicatriz que te haces cuando te dañas; o si quieren figurativo, como experiencias a lo largo de tu vida que simplemente te marcan. Cualquiera de estas dos interpretaciones son válidas para este post.

A veces me enojan mis cicatrices, me frustra tenerlas. Me recuerdan lo débil que fui en algún punto de mi vida.

Duele, sí que duele recordar, pero no pasa nada. No pasa nada en el sentido de que es absurdo enfadarse con cosas que simplemente no puedes cambiar; cosas como el verano, la luna o el tráfico. Hay que aceptarlo. Aceptar que las cosas pueden cambiar, que te has equivocado y que no hay vuelta atrás.

No puedo proteger a todo el mundo. No puedo salvar a todo el mundo. Hoy miro atrás, y si me fallé a mí misma en un momento o si le fallé a alguien en algún punto; les digo que lo siento, que he hecho lo mejor que sabía en ese entonces.

Al final son heridas, y las heridas se curan. Pero las heridas grandes, aunque sanen, dejan cicatriz. Y esas cicatrices somos todos nosotros. Son lo que hemos vivido, lo que hemos querido y lo que hemos intentado.

-M.

Una reflexión de verano

Mira, ya es febrero. Febrero del 2017. Mientras me hago mayor (por no decir vieja), siento que el tiempo pasa más rápido que nunca. Podría haber jurado que estaba comiendo la cena navideña la semana pasada, pero no, fue hace ya un mes y medio. ¿VEN?

Cuando eres un niño el tiempo pasa muchísimo más lento. Cuando no tenemos tantas obligaciones no tenemos que preocuparnos constantemente sobre el tiempo. No solemos apreciarlo hasta que nos damos cuenta de que tenemos tantas cosas que hacer que no tenemos tiempo ni para respirar.

Mi control sobre el tiempo casi siempre ha sido un desastre, y ahora más que nunca me estoy dando cuenta de eso. Aún a veces me quedo atrapada pensando que siempre habrá tiempo para hacer las cosas que quiero después, en algún momento del futuro. Pero ese modo de pensar es malo. Si sigo (o seguimos) pensando así, que siempre habrá tiempo en algún punto del futuro, acabaré despertando cuando tenga 40 y me daré cuenta de que aún no he hecho nada de lo que había dicho que haría en un futuro.

Voy a empezar a hacer tiempo para las cosas que quiero hacer, porque tiempo siempre hay, solo hay que saber organizarlo poniendo como prioridad ciertas cosas. Ahora se preguntarán: ¿en qué enfocarse?

La pregunta se responde siguiendo estos sencillos pasos: primero mira cuáles son las cosas más importantes por hacer, y después, qué es lo más urgente (qué es lo que necesitas hacer con rapidez o en el menor tiempo posible).

Si no tienes una cosa en la que enfocarte, acabarás intentando hacer todo a la vez, y al final no harás nada porque “ay, no tengo tiempo :(“.

Olvida eso. Yo haré tiempo para mis actividades, y te sugiero que tú también lo hagas si hay algo que has querido hacer desde hace tiempo pero que siempre lo acabas posponiendo para después. Uno nunca sabe cuánto tiempo le queda en verdad.

-Martha

Confórmate

El post de hoy es sobre el conformismo. El conformismo suele relacionarse con la estabilidad, cuando no es esto. Así que preguntémonos:

¿Qué es el conformismo?

Pues es una actitud que muchas veces trae arrepentimiento al final; por poner un ejemplo, cuando no terminas tus estudios porque dices que ya estás bien así, que estás conforme y no necesitas más. Así es, el conformismo es el enemigo del progreso.

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El ser conformista muchas veces se transmite por medio de nuestro entorno social, en otras palabras, si te juntas con gente conformista lo más probable es que tu también te conviertas en eso.

Algo muy importante para evitar el conformismo es arriesgarse. Mucha gente dice que el que no arriesga no gana, cosa que muchas veces es cierta. Claro, tampoco es como que vayamos a irnos a apostar cinco mil dólares porque quien no arriesga no gana, hay que ser sensatos; lo que yo quiero decir es que la gente no hace cosas porque tienen miedo al que dirán, tienen miedo de lo que pueda suceder, incluso sienten que ellos no son lo suficientemente capaces o que necesitan de otras personas para que las cosas salgan bien, y a estas razones les sigue un largo etcétera.

Es muy obvio que no siempre tendremos éxito, pero para poder tener éxito hay que fracasar y no rendirse. Aquí una frase que da a entender lo que quiero transmitir:

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También existen aquellos que son conformistas porque son flojos y creen que hasta donde han llegado está bien; este tipo de comportamiento afecta muchísimo en los trabajos en equipo y ese tipo de cosas donde necesitas apoyo.

El conformismo es algo que no me agrada, porque yo sé que todos somos capaces de hacer lo que nos propongamos. Y para aquellos que lo hacen por flojera… ¿por qué deberíamos quedarnos en 50 cuando podemos llegar a 100?

¿Ustedes qué opinan?

-Persemove